Analizado: René Char, “Devolvedles”

René Char, “Devolvedles…”

 

Devolvedles lo que ya no está presente en ellos,

Volverán a ver cómo el grano de la cosecha se encierra en la espiga y se agita sobre la hierba.

Enseñadles, de la caída al vuelo, los doce meses de su rostro,

Mimarán al vacío de su corazón hasta el siguiente deseo;

Pues nada ha naufragado ni se complace en las cenizas;

Y a quien sabe ver cómo la tierra se consuma en sus frutos

No le perturba el fracaso aunque lo haya perdido todo.

 

Versión de Jorge Riechmann

 

René Char nació en L’Isle-sur-la-Sorgue, Provenza, en 1907 y murió en París en 1988. En 1929 Char viaja a París, donde conoce a André Breton, René Crevel y Louis Aragon, y desde el 1930 se une al grupo surrealista. En 1930 también firmó el segundo manifiesto surrealista, junto con André Breton y Paul Éluard y colaboró en la obra de este último Morir de no Morir (1924).

A partir de 1934, comenzó a distanciarse del surrealismo, pero no rompió del todo los lazos que le unían con los integrantes del movimiento. A partir de este momento René Char publica varios volúmenes de gran importancia, entre los que destaca A fuera la noche es gobernada (1938). En 1939, tras la invasión de Polonia por Hitler, fue destinado a un regimiento de artillería en Alsacia. Tras quedar libre del servicio en 1940, se unió a la Resistencia, y bajo el nombre de “capitán Alexandre”, vivió los peligros de este movimiento clandestino. Estas experiencias se reflejan en su colección de poemas Solos permanecen (1945), algunos de los cuales figuran entre lo mejor de su producción, y Las hojas de Hipnos (1946), un diario poético de los años de guerra. Junto a la reflexión sobre sus experiencias en la guerra, el tema de su tierra natal tuvo un peso importante en sus obras. También sus creencias políticas, así como su condena del comunismo en 1949 y su protesta contra la base de armas atómicas de la Alta Provenza en 1966, se reflejan claramente en sus escritos.

Entre las obras de René Char podemos encontrar textos en prosa, poemas libres y con rima. Devolvedles lo que ya no está presente en ellos es un poema en prosa, publicado en Los leales adversarios en 1947 e incluido en Poesía esencial (ed. y trad. de Jorge Riechmann, Barcelona, Galaxia Gutenberg-Círculo de lectores, 2005,).

El tema de este poema es la esencia del ser humano “de la caída al vuelo”. En siete versos René Char les pide a sus lectores que ayuden a las personas que han perdido algo.

Podríamos dividir este poema en dos partes. La primera sería la parte didáctica y la segunda la reflexiva. La parte didáctica abarca en las cuatro primeras estrofas y se marca por los verbos “devolvedles”, “volverán”, “enseñadles” y “mimarán”, que se sitúan al principio de cada uno de los versos. Hay que destacar la lógica de utilización de estos verbos. Primero, el autor utiliza verbo en forma de imperativo plural y en la siguiente estrofa, a modo de respuesta, utiliza verbo en tercera persona del plural del futuro de indicativo. El autor se dirige a los lectores implícitos, a “vosotros”, y como en muchos de sus poemas, Char les habla como si hubiera dando consejos: vosotros “devolvedles lo que ya no está presente en ellos” y ellos “volverán a ver…”; vosotros “enseñadles…los doce meces de su rostro” y ellos “mimarán al vacío de su corazón”. Aunque de modo implícito, René Char indica al lector la relación entre la causa y el efecto.

En la segunda parte del poema el autor ya no nos da indicaciones, sino que explica por qué los consejos de la primera parte son esos.

Las dos partes destacadas en el poema se unen por el campo semántico a través del cual se trasmite el tema de éste. Como ya se ha dicho antes, el tema de este poema es la pérdida, el vacío en el interior del ser humano. Pues se refleja en las palabras y frases como “lo que ya no está presente”, “la caída”, “vacío”, “ha naufragado”, “lo haya perdido todo”. Sin embargo, como no todo está construido alrededor del tema del vacío en este poema, nos encontramos con unas antítesis expresadas en frases como “de la caída al vuelo”, “vacío de su corazón hasta el siguiente deseo”, “nada ha naufragado ni se complace”, “no le perturba el fracaso aunque lo haya perdido todo”. De este modo René Char nos dice que todavía hay esperanza para las personas vacías, todavía pueden ser salvadas. Pero es una salvación especial, no se refiere a que esas personas recobren el optimismo, sino que lleguen a la imperturbabilidad o impasibilidad. La idea es que al contemplar cómo funciona el mundo y, en particular, la vida, uno se da cuenta de cómo todo está enlazado y, por lo tanto, que las pérdidas aparentes son la consumación de un proceso.

Otras figuras literarias que están presentes en el poema son las metáforas. La tercera estrofa  “Enseñadles, de la caída al vuelo, los doce meces de su rostro” está construida por dos metáforas a través de las que el autor pide a los lectores enseñar a las personas que han caído en su camino a levantarse, quiénes son. Aquí la metáfora “los doce meces” alude a paso del tiempo, a los cambios que se producen en una persona durante un determinado período. En el contexto histórico de la vida de René Char el cambio y los doce meses pueden estar relacionados con la experiencia de este autor en la Segunda Guerra Mundial. Así podemos ver la conexión que, aunque indirecta, existe entre el tema de este poema y el tema de la guerra, que es muy común en las obras de René Char. El vacío del que habla autor ha surgido en muchas personas a causa de una cruel guerra y ahora esas personas necesitan ayuda, tienen que empezar a vivir de nuevo, tienen que llenar el vacío de sus corazones con el deseo de vivir.  Para expresar esta idea autor utiliza la metáfora “Mimarán al vacío de su corazón hasta el siguiente deseo”. Este verso tiene algo que ver con el planteamiento de Epicuro: cuando el corazón se ha quedado vacío, por una pérdida, no tiene nada, hasta que experimenta un deseo que lo llena de nuevo. Mientras tanto, la persona que padece la pérdida tiene que “mimar” ese corazón vacío y, por lo tanto, doliente, hasta que el nuevo deseo lo llene.

También habría que pensar en que el daño causado por la guerra era común en casi todo el mundo, así que los destinatarios del mensaje de René Char en aquel tiempo serían pocos, pero se referiría a casi cada una de las personas en la tierra. Sacado del contexto de la guerra, el poema puede encontrar muchos más destinatarios, ya que el vacío del que se habla puede producirse por muchas causas, pero aun así quedan más personas sanas psicológicamente de las que había en el periodo de postguerra de la Segunda Guerra Mundial.

En muchos de los poemas de René Char tiene lugar una reflexión del autor sobre sus experiencias en la guerra, pero junto a ese tema siempre hay sitio para la esperanza de salvación o de que todo puede volver a ser normal. En “Devolvedles…”, esa esperanza el autor quiere encontrarla en el propio ser humano, recurre a la capacidad de compasión y empatía por parte de una persona hacia otra. Pero no lo pide por favor, sino que intenta mostrar de modo preciso cómo puede repercutir esa compasión en las personas que necesitan ayuda. Al igual que en muchas de las obras de René Char, aquí está presente la parte didáctica expresada en imperativos y la parte reflexiva del autor, mediante la justificación de las ideas que quiere llevar hacía el lector.

 

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